
La noticia dio la vuelta al mundo, aunque la vuelta fue corta; de sólo unos segundos. Sin embargo la imagen de una mujer alzando los brazos con alegría por la proclamación de la República Catalana y otra imagen de ella decepcionada al lado son ya parte de la iconografía popular del independentismo catalán.
Ocho años después de aquel octubre de 2017, Dolors Despatlles i Pi, aquella simpatizante de Puigdemont que visibilizó la breve República Catalana, ha bajado los brazos, asumiendo así que Cataluña sigue unida al yugo español.
“Començava a tenir rampes, pero no volia rendir-me, em cago a la meva vida”, comenta Dolors visiblemente aliviada. Añade que durante todo este tiempo no ha bajado ni un solo momento los brazos, lo que ha hecho dormir en una cama especial, o que recurrieran a ella para alcanzar objetos en los armarios.







