
La bellísima localidad de Noja pide ayuda al Gobierno para regular la masiva entrada de vascos que deambulan por sus calles y arenales desde hace días.
Los centros de acogida son incapaces de asistir a los recién llegados, muchos de ellos escapando del régimen opresor del Estado español.
El gobierno de Cantabria, ante una evidente falta de previsión, dispone tan sólo de tres traductores. Los migrantes apenas balbucean palabras en español y mencionan constantemente “aupa” , una expresión de difícil traducción y que dependiendo del contexto puede significar “hola”, “suspicacia” o “tráeme un zurito”.
Por motivos religiosos , casi ninguno acepta sobaos o quesada.
Muchos de los migrantes empiezan a llegar a Asturias, en un goteo leve pero constante, y con actitud provocadora: pidiendo cachopo para compartir y diciendo que su sidra es mejor.
Si bien la situación de Noja es dramática, la soberanía cántabra de Castro Urdiales se da ya por perdida.
La presidenta autonómica, María José Sáenz de Buruaga, ya ha solicitado al Gobierno el artículo 155, incapaz de gestionar, además de los 70.000 vascos, los 180.000 madrileños que están llegando en busca de”fresquito” con jersey sobre los hombros.
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Un comentario
Pues nada, habrá que cerrar Schegem en las Cíes, Mallorca y Canarias….x si lo intentan en esas zonas.