
El auge de las bicicletas en las ciudades está haciendo que sea necesario un lugar por donde circular con plenas garantías y sin estorbar a otros vehículos o peatones. Es el caso de Vitoria (y su vecina Gasteiz), donde el uso de este simpático medio de locomoción es muy habitual. Mientras los 472 kilómetros de carril-bici de la ciudad son monopolio de los corredores, los ciclistas que acuden a su lugar de trabajo se ven obligados a circular por carreteras llenas de automóviles y patinetes.
Ante esta creciente necesidad, el BPT, o Bizikleta Pedalak Taldea (Colectivo Ciclista de Vitoria), ha enviado un ruego al poderoso lobby de los runners en la que solicita el uso compartido de los carriles ciclistas que preñan la ciudad alavesa. “El uso del carril-bici sería siempre empleado con fines puramente funcionales, sin intención de humillar al corredor u obligarlo a apartarse si estorba”, argumenta Iñaki Górriz de Ortueta, portavoz de la BPT.
Llama la atención la osada iniciativa en contraposición con otras ciudades como Santander, donde los carriles bici son ocupados por turistas, principalmente para hacerse selfies.







