
Puigdemont no está satisfecho con la ley de Amnistía, un documento que él y su partido impusieron para dar apoyo al gobierno de Perroxanxe. Según palabras del propio ex-molt-honorable President, es una ley con borrones, sin márgenes, y escrita en letra Comic Sans, aunque muchos sospechan que hay otras razones para rechazarla.
Tanto él como su partido consideran que una amnistía debe presentarse bien, y a ser posible, asegurándose de que no se les pueda imputar por otras cosas. Por eso, fuentes cercanas a Carles Puigdemont aseguran que está considerando seriamente cambiar su apellido por el de Borbón y así acogerse a la figura penal que la constitución refleja en su artículo 56.3: ” la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad” (sic).
“Ya le hemos explicado que no funciona así”– afirma Josep Lluis Olcoz, asesor de Puigdemont en Waterloo –“pero está enrocado en su proyecto catalanista de no ir a la trena, y de ahí no lo sacas”.
Otros miembros del partido también están considerando seriamente acogerse al apellido Borbón, y blindar su situación renombrándose Froilán; de esa manera serían exculpados de más cargos por discapacidad.







