
Gonzalo Parker-Larrauri, doctor en Historia, lleva semanas preguntándose a sí mismo y a sus allegados si está en el lado correcto de la Historia.
Ante el debate suscitado en la sociedad acerca de si se está en el bando adecuado en el conflicto de Oriente Próximo, el experto se cuestiona si todo aquello en lo que invirtió años de estudio e investigación, el siglo XVIII en Europa, merece la pena. Gonzalo da clases en un instituto de Secundaria en Bristol, donde explica las divertidas consecuencias del tratado de Utretch, su favorito. Siempre defensor de la guillotina, Robespierre le despierta, o al menos le despertaba, más simpatía que los girondinos.
La actualidad, Instagram o Risto Mejide le han motivado a andarse con pies de plomo: “Tengo miedo a explicar el despotismo ilustrado“, comenta desde una ubicación secreta.
Por otra parte, expertos en geopolítica como Arturo Pérez Reverte afirman que es imposible saber quiénes son los buenos o los malos en lo que sea, a no ser que -como él- hayas estado bajo fuego de mortero bosnio mientras te echabas al coleto vodka en brazos de una prostituta libanesa.







