
En las últimas fechas estamos descubriendo que los políticos, sea cual fuere el partido, mienten en lo relativo al curriculum vitae y sus titulaciones académicas. Lo que no esperábamos es que también lo hicieran en la apariencia física o su estatura.
Es el caso de Pedro Sánchez, de quien se acaba de desvelar que no mide 1`90 sino que apenas rebasa el metro y medio de estatura; concretamente 1´56.
¿Cómo fue entonces posible hacerse pasar por un tipo de garbosa planta y dimensiones baloncestísticas? Un complejísimo sistema de espejos y simulaciones por IA lleva siendo implementado en La Moncloa para simular que Sánchez es tan alto o más que otros mandatarios. Se cree que cuatro de las tres plantas de la residencia presidencial están destinadas a este propósito.
De igual manera, muchos de sus colaboradores son más bajos de lo que representan aunque hablen alto. Es el caso de Maria Jesús Montero, quien mide 126 centímetros. Altos mandatarios internacionales tambien aparentan ser más bajos que Sánchez pese a ser incluso más altos que el; es el caso de Macron, Giorgia Meloni o Javier Milei. En algunos casos la ilusión está realmente conseguida, como ocurre con el periodista Federíco Jimenez Losantos (0´96 metros).







