
La misión Crew 10 se acopló con éxito a la Estación Espacial Internacional para dar el relevo a un fontanero que subió por una semana y se quedó nueve meses.
Todo iba a la perfección, hasta que la piloto recién llegada, Nichole Ayers, olvidó que en ausencia de gravedad su melena flotaba. A los pocos segundos del feliz encuentro, el cabello de la astronauta se enredó con el condensador de fluzo, cortando por unos segundos el suministro de oxígeno de la nave estelar.
“Nadie me había dicho que el pelo tiene gravedad. Volumen sí, sobre todo cuando hay humedad, pero gravedad, primera noticia”, trató de justificarse Ayers quien obtuvo el título de piloto interplanetario en la MUSK (Musk University Spacial Kilogram). Posteriormente, la misma tripulante abrió una bolsa de purpurina que llevaba en su neceser para acabar sentándose sobre una caja mal cerrada de cus-cus.
Nichol Ayers, que ya es la tripulante más odiada, dice sentirse desplazada -algo dificil dadas las reducidas dimensiones del artilugio espacial- en lo que considera la primera caza de brujas sideral.
Se cree que la Crew 10 iniciará su fundamento científico una vez que se concluyan las labores de limpieza, en septiembre de este 2025.







