
Marcial Sugus, más conocido como el señor que repartía droga a la puerta de los colegios, se jubila.
Este personaje, a caballo entre la realidad y el mito, alcanzó la popularidad a mediados de los años 80. Su indispensable labor social consistía en facilitar caramelos rellenos de opiáceos alcaloideos a los niños que, presurosos salían de los colegios. Droga que difícilmente hubieran encotrado en otros lugares.
“Había mucho trabajo entonces porque tenía que regalar drogamelos (así los llama él) en toda la península“. Y sí, la península porque Portugal también disfrutaba de sus servicios, así como el sur de Francia y Andorra.
Reconoce que estos últimos años han sido flojos, tirando a healthy, por lo que a sus 72 años cree que ha llegado el momento de plegar la servilleta.
Jubilándose también deja vacante la plaza de “echador de porros” en las bebidas de las discotecas a descuidados consumidores.
“Esta profesión muere conmigo“, se lamenta Sugus.








Un comentario
¿Y cuanto le ha ‘quedao’ de pensión? Si puede saberse…