
La Artemis II vuelve a encontrarse en dificultades. En este caso no se trata de problemas técnicos, ni de si se dice mal cencia o no. Se trata de nomofobia, el miedo a no poder usar el teléfono móvil.
Y es que a ninguno de los tripulantes se les ha ocurrido llevar cargador del móvil. Esta circunstancia se agrava debido a que los cuatro astronautas son muy activos en redes sociales y temen que su popularidad se vea mermada si no suben videos mientras se dirigen a la Luna.
“Yo estoy enganchado a los videos de ingeniería, y me queda un 2% de batería“, dice Victor Glover, a la sazón primer astronauta negro. Christina Koch sube a diario a Instagram entre veinte y treinta vídeos comiéndose un muffin.
Jeremy Hansen, con un 12% de carga, tampoco lleva cargador del móvil y teme quedarse sin batería, no poder llamar a su madre y que ella crea que le ha pasado algo.
La NASA cree que esa sensación de aislamiento y preocupación es irreal, pues a pesar de hallarse en un espacio diminuto en medio del espacio sideral, los cosmonautas escuchan constantemente la voz de un señor a 300.000 kilómetros de distancia.







