
“Me gusta la fruta” es una de las citas de Isabel Díaz Ayuso y que quedará para la posteridad juntos a las de otros ilustres como Oscar Wilde o Gandhi.
Sin embargo dicha frase podría no ser del todo cierta si nos ceñimos a los hechos ocurridos en un restaurante chino de Madrid.
Díaz Ayuso acudió el pasado lunes al restaurante “Gran Aeropuerto“, famoso por sus rollitos de primavera y poseedor de dos estrellas Michelin. El almuerzo transcurría con la apacible soledad de que la carismática presidenta disfrutaba y que gusta disfrutar varias veces por semana, cuando el camarero le llevó el postre estrella de la casa: un delicioso cuenco de lichis en almíbar. La sorpresa de los presentes fue mayúscula cuando “Señola Ayuso“, como es conocida en el establecimiento, apartó de sí el delicioso manjar frutal, argumentando que “Me gusta la fruta pero todo tiene un límite”.
El restaurante chino ya ha sufrido varias reseñas negativas al no dotar de libertad a los comensales para elegir entre más fruta rara.
Las reacciones en Moncloa no se han hecho esperar; de hecho Pedro Sánchez se plantea retirarse a reflexionar durante cinco días sobre lo enamorado que está de los lichis.