
Xao Xoxín, un turista chino de 32 años que por error se quedó atrapado dentro de la Capilla Sixtina ya se vislumbra como el más que probable próximo papa.
Los hechos se remontan al pasado viernes, cuando las puertas de la Capilla Sixtina se clausuraron al público. La fatalidad hizo que Xoxín, víctima del jet lag o quizá de un atávico despiste oriental, quedara atrapado en la extraordinaria sala capitular. Pese a la exhaustiva ronda realizada por la temible guardia suiza, el turista no fue localizado, y pudo mantenerse con vida durante las desesperantes horas a base de yeso y terrazo.
La sorpresa salta la mañana del 7 de mayo cuando, iniciado el cónclave, entre los prelados destaca la presencia del ciudadano chino atrapado. Bien por su propuesta pastoral, bien por una retórica embriagante, lo cierto es que no sólo se ha integrado con el resto del colegio cardenalicio sino con el paso de las horas un hipotético Xoxín I se ha postulado como candidato a papa.
“Nos ha caído muy bien, aunque se le traba la lengua cuando pronuncia Clisto Ledentor Lesucitado“, declaró monseñor Flaherty, arzobispo de Oslo. Muchos otros prelados consideran que si bien no es plato de gusto tener un pontífice chino, siempre es mejor eso que tener un papa negro o una papisa.
El ya cardenal de Wuhan ha manifestado su deseo de abandonar la factoría de ropa en la que está esclavizado trabaja para difundir la palabra de Dios.
Una vez más se hace realidad la célebre sentencia por la cual se dice que el Vaticano es el país de las oportunidades.








