
Unos 178.000 norcoreanos se reunieron ayer en la plaza Ko-long de Piongyang para presenciar el eclipse de sol a su paso por Corea del Norte.
La ilusión de la ciudadanía fue inédita en un país que vive como pocos los fenómenos astronomicos. Familias enteras salieron de sus casas a empellones y conducidas por el ejército del amado líder con el venerable objetivo de contemplar tal eclipse como cualquier democracia de nuestro entorno.
Lamentablemente el visionado fue adverso debido a un cálculo erróneo en la trayectoria de la Luna, del Sol e incluso del planeta Tierra en estás fechas. El régimen de Kim Jong Un había invertido varios cientos de wons (133 euros a cambio) en radiotelescopios y folios así como en la tecnología necesaria para estos menesteres.
Actualmente José Luis Daewoo, director del Instituto Astronómico Norcoreano, se halla en paradero desconocido.
Pese a todo Corea del Norte, el país más hermético del mundo, fue uno de los afortunados que pudo ver la corona solar durante 0’073 segundos, según Kinjongun Press.
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