
Un colectivo madrileño de redactores de informativos ha intentado cuantificar los daños ocasionados por la guerra entre Irán e Israel usando un peculiar método: el estadio Santiago Bernabeu. Estos empleados consideraron que una imagen tan significativa para todos los habitantes del planeta podría valer más que una crónica seria o que incluso un reportaje de periodismo.
Y es que hasta ahora nunca se había intentado -spoiler, ni logrado- comparar el emblemático recinto con conflictos bélicos. Los periodistas involucrados señalan que se propusieron asemejar la tragedia de una guerra con la desgracia que supone no informar a todas horas del Real Madrid. Desistieron en el empeño, entre otras cosas, al ser conscientes de sus carencias narrativas.
Durante décadas los medios se han hecho eco del Bernabéu como medida de todas las cosas: extensiones de terreno, el cariño* a un familiar (*”madre, la quiero un bernabéu“), la distancia a la Luna, las piráramides de Egipto o el rigor de OK Diario, entre otras cosas. Finalmente hoy la Humanidad se ha dado de bruces con los límites del Periodismo.
“Lo que no se puede relacionar con el Bernabéu no existe o no nos interesa“, comentan convencidos.








