
En ocasiones nos hemos encontrado con la necesidad de emplear cierta locución preposicional con propiedad: ¿en vez de, embede o enverde? ¿Cuál elegir?
Los tres términos son fonéticamente semejantes pero albergan matices a veces ocultos. Un caso habitual: alguien acude a un establecimiento y pregunta por un artículo parecido al que se le ofrece. Lo conveniente sería pedir “una talla XL embede la L” , o mejor aún, “chuletón embede coliflor“. ¡Cuidado! También se admite la variante envede en vez de embede.
Por otro lado, si nos encontramos en ámbitos cercanos a legislación y normativas , lo idóneo sería”recurrir al código civil enverde al código penal“, por ejemplo, o “quedarse con el perro enverde con el niño“, en caso de disputa conyugal.
Como puede verse, el empleo correcto de unas u otras locuciónes depende de varios factores a los que debemos añadir el territorial: existe un localismo en Tenerife que agrega la variante “en ves de” o incluso “en beige de“, si hay preferencia por un volcán u otro.
Por tanto, ¿cuál es la forma más adecuada? Por norma general, y siempre según el académico Arturo Pérez-Reverte, lo apropiado sería decir cocreta o almóndriga, lo que no solo zanja el tema sino que deja claro que el hablante es un tipo leído.