
Apenas unas semanas después de su nombramiento, León XIV ya es fuente de polémicas precisamente por su falta de ellas y su inoperancia. Y es que el bajo perfil del pontífice lo hace pasar tan desapercibido como el de sus predecesores tocayos. Tanto que los católicos comienzan a ver cómo su fe en el futuro santo se tambalea.
Según fuentes vaticanas, Robert Francis Prevost no ha redactado ni una encíclica desde que es papa, y para colmo de males ya está pensando en unas vacaciones en Castelgaldolfo. De hecho su inacción lo hace ser confundido con sus antecesores de igual nombre.
Concretamente, León IV (847-855) convocó y celebró durante su pontificado tres sínodos uno de los cuales, celebrado en 850, fue irrelevante a pesar de contar nada menos que con la presencia de Luis II el Joven. En cuanto a León XI, sólo duró veintiseis días en el cargo antes de cogerse una excedencia. Un poco lo que lleva haciendo Prevost desde el 8 de mayo.
“Entre cardenales se sabe que si te pones León lo de trabajar no es lo tuyo”, comenta un prelado cuyo nombre prefiere mantener en el anonimato.







