
La auditoría encargada por la Conferencia Episcopal a un prestigioso bufete eleva al menos un mínimo de 2.056 sacerdotes víctimas de abuso clerical por parte de niños entre 1939 y 2004. A partir de 1.383 denuncias hechas por curas desvalidos, el informe revela el nombre de los cerca de 2036 pérfidos niños que aprovechándose de su candidez, incitaron a curas de colegios religiosos a realizar prácticas delictivas. Las familias, añade el informe, ocultaron durante años los más de dos millones de denuncias por clerigastia, con gran perjuicio moral para la iglesia católica.
El informe , realizado por Cremades & Calvo-Soltero, considera que debido a la depravada actitud de los niños, no menos de 400 casos de canonización se vieron paralizados, ocasionando además trastornos de personalidad durante las eucaristías y una paidofobia crónica.







