
Un matrimonio malagueño pende de un hilo tras salir a la luz su verdadero nombre. Papa y Mamá, que es como dicen llamarse aunque no estén sus hijos delante, están atravesando una crisis de pareja que podría terminar en divorcio tras descubrir por casualidad que ella, mamá, es Tamara y él, papá, Braulio.
La pareja, que lleva unida catorce años, siempre tuvo clara su vocación paterno-maternal,por lo que nunca tuvieron que preocuparse por el nombre del otro. Cierto día en que habían dejado a sus cuatro hijos a cargo de sus abuelos para irse a tomar unos gin tonics, papá charló con unos amigos, y se refirió a mamá como Tamara, lo que hizo sospechar de inmediato a la esposa que había una tercera persona.
La confusión, unida a claros síntomas de embriaguez llegó al paroxismo cuando mamá dijo que quería el divorcio,y que “si tanto te gusta esa Tamara cásate con ella“.
Amigos de la pareja reconocen que la situación les ha desbordado y que llevaban catorce años hartos de que papá y mamá sean tan cursis y no abandonen su papel de mejores educadores del mundo ni siquiera cuando salen de noche hasta las tantas.







