28 de septiembre de 2022 21:08 | EJPANIA 🇪🇸
DIARIO SATÍRICO | Rigor subjetivo

Un juez determina finalmente que la parte contratante de la primera parte no es la parte contratante de la segunda parte

Han tenido que pasar ochenta y siete años para que un juez dicte sentencia en contra de Otis B. Driftwood, empresario artístico de la república de Freedonia y cuyo contrato había sido cuestionado.

Todo comenzó en 1935 cuando la parte demandante, un representante llamado Fiorello Lasparri defendió que en el pliego de condiciones de su representado no estaban reflejadas algunas cláusulas esenciales y que el contratante lo llevó hacia el fárrago y la confusión «con palabras muy largas esdrújulas».

Así, el artista, debería, una vez acabado el concierto, ceder el 99% de su caché a la parte contratante de la primera parte, siempre y cuando la segunda parte contratante no fuera considerada parte contratante de la primera parte , o en su defecto a la inversa.

La sentencia, redactada en castellano antiguo, da la razón a Lasparri y obliga a la parte contratante a pagar las costas del proceso.

Se da la circunstancia de que ninguno de los litigantes está vivo, por lo que se hará cargo de la indemnización la parte descendiente de la primera parte, siempre que a ello acceda la parte descendiente de la segunda parte.

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