Entre los docentes ya se ha popularizado el término “burocrateacher“

Cerca del 70% del profesorado de cualquier nivel educativo olvida de qué va su trabajo a principios de septiembre, y no precisamente por el periodo estival de cuatro meses de vacaciones. La razón, según un estudio de la universidad de Grosvenor, estriba en el ingente volumen de reuniones a las que los docentes se ven sometidos durante los primeros días de septiembre.
Así nos lo cuenta Melissa Arrobas, maestra de EF: “hoy hemos asistido a un claustro de tres horas, a dos reuniones de gestión de residuos, al taller de forrado de libros, al webinar sobre tacógrafos y a un simulacro de evaluación; casi preferiría haber sido tribunal de oposiciones”.
Es tan sólo un ejemplo, pero la consecuencia de estas asambleas se acaba traduciendo en falta de soltura al iniciarse el curso: por un lado debido a que los profesores ya han olvidado sus estrategias de aprendizaje , y por otro porque el sistema ha convertido al profesorado en terribles máquinas de hacer informes; una criatura a medio camino entre Robocop y la señorita Sherwood. En la jerga educativa ya se los conoce como burocrateachers.







