
Un malagueño acaba de dar un paso más allá en su ambición profesional. Braulio Trastámara, que así se llama salió ayer de su zona de confort para reincorporarse a su trabajo de siempre.
“Mi zona de confort era una hamaca en la playa de Poniente, en Benidorm 24/7, mecagonmivida“, dice el amargado aunque simpático protagonista de nuestra historia. Para él, la llegada de septiembre supone enfrentarse a once meses de duras jornadas de trabajo como encofrador y amo de casa. Añade que la expresión es un invento de Steve Jobs y María Pombo, “como cuando salio lo de sentirse realizado o los cuerpos normativos”.
Braulio sueña ya con volver a entrar en la zona de confort que tanto relajo y solaz le proporciona cada verano en la fascinante localidad alicantina.







