
Con la llegada del fin de la temporada estival, millones de científicos españoles altamente cualificados terminan sus contratos como camareros o recepcionistas de hotel, lo que les obliga a buscarse la vida en empleos igual de mal remunerados en el sector servicios.
A pesar de los buenos datos por la llegada de extranjeros a nuestro país, estos tecnólogos apenas tienen ahorros para subsistir el resto del año. “Ganamos 1.130 € al mes, vale, pero el resto del año hay que ganarse las perrillas“, razona Camila Alabastro, física y colisionadora de hadrones nunca y camarera en verano.
Desde el Gobierno explican que “hay que desestacionalizar los datos ya que la ciencia en España es un desastre todo el año, pero luego bien que nos gusta reírnos de los borrachos en Benidorm”.







