
El fallecimiento de David Linch ha caído como una losa y no sólo en el ámbito del cine. Un ejemplo claro es el de Carlos Mazón, quien desde una tribuna colocada sobre unos coches arrastrados por la dana ha declarado su abatimiento. Se reconoce un tipo sensible al que a veces le afectan las pequeñas cosas cotidianas, como la muerte de un cineasta o una catástrofe en Valencia, lo que le deja paralizado “como un conejo en la carretera cuando le dan las largas”.
Sobre la obra de David Linch declaró que “no me duele en prenda reconocerlo: la muerte del creador de El Padrino o Los 7 Samurais me ha dejado noqueado, aunque nos queda su legado“.
El presidente de la Comunitat de València confesó que mientras comía en El Ventorro en la tele estaban echando casualmente “Gremlins 2”, a la que considera “otra de sus obras culmen“.






