
Un malagueño lleva más de un año comportándose como un androide tras haber verificado mal su captcha. Los hechos se remontan a diciembre de 2024 cuando Emilio Parker-Bowles, para acceder a una web, no indicó correctamente en que casillas había semáforos. Acto seguido, un rótuló señalo que existían sospechas de que un robot estuviera tratando de entrar en dicha página. Ante la duda, y tratando de evitar problemas, Emilio decidió asumir su condición de autómata como “algo normal de internel”.
Desde entonces no sólo se siente cómodo con este estado, sino que se hace llamar Zark-7. También realiza movimientos entrecortados de break-dance y emite pitidos cada pocas palabras. La esposa, muy distanciada desde entonces, aunque sabía de la personalidad volátil de su marido, no acaba de asumir la nueva identidad de Zark-7: “Es eficiente pero muy cuadriculado“.







