
El famoso escalador Melvin Cálajan intentará hacer cumbre en el Everest a lo largo del mes de febrero. La razón no estriba en parámetros alpinos o climáticos sino económicos. De hecho, Melvin, quien ya nos deleitara escalando colosos como el Ipecé, se maneja en ámbitos ambiguos, entre la geografía y los indicadores económicos.
Y es que escalar a principios de año siempre es más costoso, no sólo en el Himalaya, sino en cualquier colina o incluso rampa, precisamente por la presencia de la cuesta de enero. Es en ese mes cuando se incrementa el precio del material específico, además de la nueva moda de tener que pagar a un sherpa por su trabajo, en vez de darle un cuenco de arroz como antaño. En definitiva, la broma de subir el Everest -viaje, material y salarios incluidos- puede superar los 50 ó 60 euros.
“Sigue siendo difícil en febrero, pero al menos no tengo que vender un riñón“, admite Cálajan momentos antes de ponerse unos Crampons Air.







