
La conocida historiadora Alicia Fitz-James-Larrauri acaba de ganar la Copa Davis gracias a su labor como divulgadora en el terreno de los retablos barrocos. La ensaladera de terracota, en representación de su reconocimiento, se entregó ayer en los aledaños de la Philippe Chatrier, en París.
A pesar de no haber cogido una raqueta en su vida, el nombre de Fitz-James-Larrauri queda ya grabado para la posteridad junto a una ya legendaria lista de nombres como Bjorn Borg, Serena Williams o Álvaro Children.
El preciado trofeo se entrega pocos días después de que Rafa Nadal haya sido investido como doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Madrid sin tampoco haber publicado jamás ningún paper sobre el gótico flamígero, por ejemplo.

La experta en barroco y doctora de verdad en Historia del Arte afirma que no le gustan los torneos de hierba porque son para retozar gorrinos. Confiesa que ya había perdido toda esperanza de lograr algo en el mundillo del tenis, “pero como digo yo, a caballo regalado…”.







