
La sequía y el sanchismo que asuelan la península este año hacen peligrar algunas de las joyas arqueológicas y paranormales más emblemáticas de todos los tiempos.
Es el caso de las famosas caras de Bélmez (Jaén): manchas de humedad aparecidas en un domicilio de ese pueblo y con aspecto antropomórfico cuya relevancia mundial sacó del subdesarrollo a los propietarios de su casa en los años 70.
“Hemos probado a dejar la basura sin recoger como hacíamos antes, pero ni así se mantiene la humedad”, llora desconsolada la actual inquilina, quien ve con temor tener que ponerse a trabajar. Por su domicilio pasan dos millones de personas al cabo del año, ansiosas por conocer las figuras de “Doña Gardelia”, “Calaverita” o “Las hilanderas foscas” , previo pago de 17€ en concepto de gastos de gestión. Esto sitúa a las caras de Bélmez como la empresa más importante de Jaén en términos de facturación e inversión en I+D+i.
La escasez de agua está haciendo peligrar no sólo cosechas sino también el sustento de miles de personas que, tras el fenómeno de Bélmez, encontraron detrás de la nevera manchas de humedad paranormales y que dejaron de varear olivos para dedicarse al sector turismo.
Por su parte, Iker Jiménez, que lleva investigando el fenómeno desde 1987, ha pedido a las autoridades y a la Junta de Andalucía (PP-VOX) una subvención para este tipo de manifestaciones, alegando que algunas de ellas muestran escenas de caza, recolección y tauromaquia.







