
Un bombero que posee la capacidad diferente de ser Asperger manifestó ayer su descontento con las redes sociales cada vez que una noticia se populariza, lo que provoca popularmente que las redes se incendien.
El funcionario, un malagueño de 36 años y de intachable profesionalidad, cada vez que escucha que “las redes se incendian” comienzaba a subir y bajar la barra del parque de bomberos sin ningún objetivo claro, tal es su confusión.
“No veo redes ni incendio”, argumenta el hombre ya pertrechado de los 52 kilogramos de equipación básica que exige una intervención. Normalmente el oficial del cuerpo de bomberos de Málaga -que reconoce que la frasecita tiene guasa- se ocupa del caso y accede a explicar al individuo el significado de la expresión, al tiempo que aplicó el protocolo habitual en estas situaciones: adherir a la víctima a un taburete con cinta americana hasta que el nerviosismo remita. Parece que funciona.







