
Zacarías Burón, profesor de Educación Física, fue ayer expulsado a perpetuidad del ámbito de las Ciencias de la Actividad Física tras descubrirse que en veintisiete años de extraordinaria trayectoria docente, jamás inventó un deporte ni publicado un libro o artículo sobre tal hallazgo.
Profesores, doctores e investigadores de dicha materia aseguran que Zacarías es la secular vergüenza de la profesión, recurriendo siempre en su metodología al juego de los diez pases o a deportes ya existentes, como rugby, bádminton o acrossport.
“Está anclado en el 2018. Todo lo que enseña tiene nombres en español o existe“, explica Gregorio Pueyo, inventor del fut-hand-bol, la petandiaka, los bolos galeses o el SDG (Sport Dialogical Gathering).
Compañeros de instituto también se quejaban de que prefería decir abdomen en vez de core, o resistencia en vez de cardio, y que aún así lograba que su alumnado aprendiera.
Existe una ley no escrita por la que un teórico de la Educación Física debe inventar o fomentar un deporte o especialidad deportiva, para después publicar un artículo en revistas especializadas y dar conferencias por el mundo contando las virtudes psicomotrices de su práctica. Es el caso del pickleball, una variante del tenis pero con raquetas de juguete y con unos enormes beneficios en la percepción psico-neuro-angio-motriz.
“Qué le costaba decir running, en vez de salir a correr para inventar una nueva gama de experiencias motrices“, se lamenta Jennifer Ronda, otra ya ex-compañera.







