
Robert Kennedy Jr., responsable de Salud de EEUU, ha propuesto a la Cámara evitar posibles represalias arancelarias de Europa proponiendo el uso de aceite de coche como elemento en las cocinas y hogares norteamericanos.
Así el gobierno de Trump conjura la contrapartida europea de gravar co un 68% el aceite de oliva y girasol y la mantequilla.
Las ventajas de dicha medida son varias: por un lado se reactivaría la industria petrolera y alimentaria, y por otro habrían encontrado un sustituto cuya calidad y características alimenticias son prácticamente las mismas que el AOVE. Según los informes ofrecidos desde el Despacho Oval, 100 gramos de aceite 5W-30 aportan unas 124.000 kilocalorías , cantidad más que suficiente para subsistir tres días. Por otro lado, cualquier persona podría hacerse unas chuletas con sabor a Chevrolet Camaro, un vehículo al que todo yanki aspira.
“El aceite industrial nos ofrece unas oportunidades magníficas y deliciosas para hacer unas patatas fritas, como, por otro lado llevan haciendo McRonalds y Burger Queen desde hace décadas“, ha dicho Kennedy, cuyo objetivo en esta legislatura es que ningún estadounidense se ponga enfermo.







