
Los pueblos y aldeas más pintorescas de España están sufriendo cambios muy sustanciales en su fauna debido a las inminentes vacaciones de Semana Santa. Gallos, gallinas, perros y vacas comienzan a retirarse y restringir sus emisiones sonoras a fin de que turistas llegados de zonas urbanas eminentemente slienciosas puedan disfrutar de un entorno rural verdadero.
Incluso se han visto bandadas de jilgueros y alondras internarse en los bosques para no trastornar el descanso de un turismo ávido de experiencias.
En Cofiño, una bella localidad asturiana, los ganaderos locales ya están añadiendo a la dieta de las vacas alimentos astringentes, a fin de que sus deposiciones no perturben el aroma a jazmín y pachuli que caracteriza a la sierra del Sueve.







