
Rafa Nadal quiere consolidar su faceta como embajador del tenis en los países en vías de democracia acudiendo allí donde se precisen sus servicios diplomáticos. Después de aceptar su oferta para promocionar el tenis en Arabia Saudí, el astro deportivo ha respondido a otro urgente requerimiento.
Kim Ju-ae, la hija de Kim Jong-un sufre una afección por la cual necesita aprender tenis cuanto antes. De otro modo su vida de lujo y oropel podría correr un gran riesgo.
No ajeno al sufrimiento infantil, y tras avistar en el cielo de Manacor la Nadal-señal, a primera hora de esta mañana el catorce veces vencedor de Roland Garros Rafa Nadal recogió sus raquetas y tomó el primer vuelo hacia Pyongyan, donde según todas las fuentes ya se encuentra montando pistas de tierra batida con sus propias manos.
A priori el peligro parece conjurado, pero no hay que confiarse: el peligro por patrocinar el tenis podría encontrarse en cualquier democracia absolutista. Lo que sí está claro es que siete millones de niños de Corea del Norte, encabezados por la adorable Kim Ju-ae, podrán disfrutar del tenis una vez recolectada la cosecha de arroz.
Rafa Nadal afirmó que “No hay nada más hermoso que ayudar a la hija del amado líder”.








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