
“Si no es molestia y sin ánimo de ofender, nos parece raro que Groenlandia haya sido invadida, Excelencia“. Con estas duras palabras, la Unión Europea iniciaría la redacción de un durísimo discurso en el que condenaría una supuesta y más que probable invasión de Groenlandia.
En el borrador de dicho discurso también se reitera el deseo de no soliviantar al país de las oportunidades, y que pese al carácter aconfesional y democrático de los estados europeos, “que Dios bendiga América”.
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, al no ser danesa ni venezolana, ha declarado que el asunto de las invasiones no es tan grave pero que“todos los países miembros de la OTAN menos Estados Unidos están de acuerdo en que no es plato de gusto que te conquiste otro país, salvo que ese país sea la primera potencia mundial y que al frente de su gobierno esté (un mono con pistolas ) el magnánimo Donald J. Trump”.








