
Tras su victoria electoral, Trump ya ha desvelado algunas de sus líneas de actuación en materia social. Una de ellas, la más esperada, es tratar de eliminar el estigma social que arrastra la comunidad de cómicos y políticos, quienes lamentan no poder hacer ya chistes de enanos y mariquitas. Un colectivo que que se han volcado mayoritariamente con el candidato republicano ante la deriva en materia de tacto durante la administración Biden.
“Los mejores chistes que he oído tratan sobre el colectivo mariquita y los PEB (personas de estatura baja), y que conste que algunos de mis mejores amigos son enanos morales“, manifestó un ya electo presidente Trump, quien ya estaba harto de ser políticamente correcto y mesurado en sus comentarios.
Con esta medida se cubre una demanda largamente reclamada por la población borracha estadounidense y por Alfonso Guerra.








