
“Se les va a caer el pelo pero de verdad”. Así se refería ayer Recep Tayyip Erdogan tras convertirse en el primer país en imponer sanciones a Israel por los ataques a Gaza.
El presidente de Turquía se refirió ayer ante las camaras de televisión en el programa que presenta en la cadena pública turca, “Aló, Erdogan”, en relación a las sanciones impuestas al país hebreo por su acoso a Palestina.
Entre tales sanciones se encuentran no sólo el cese de importación de productos israelíes, sino la prohibición de atender a todos los calvos del país que viajen a Turquía para realizarse implantes capilares. Se da la circunstancia de que Israel carecede cualquier tipo de avance médico o científico que no esté enfocado al ejército o a matar niños árabes, mientras que Turquía es una potencia mundial en tratamientos capilares.
De esta manera, con estas sanciones, se abre un precedente por el cual “el pueblo elegido de Dios” podría también ser el más calvo.








