
“No sabemos qué puede haber pasado“. Así se expresaba esta tarde el ministro de Exteriores después de conocer que Israel llamara a consultas a su embajadora en España.
José Manuel Alvares, jefe de la política exterior no ve mala fe en ese acto y espera “que se aclare cuanto antes este malentendido ya que Israel, además de estado amigo, es razonable, conciliador y resiliente“. Añade, para rebajar el nivel de tensión, que la embajadora, Rodica Radian-Gordon, hace unas empanadillas deliciosas.
Por su parte, Pedro Sánchez ya ha expresado su extrañeza ya que en ningún momento ha mencionado a la esposa de Benjamín Netanyahu, al igual que sí hiciera Javier Milei con Begoña Gómez, lo que conllevó la retirada de la embajada española en Argentina. El presidente israelí ya ha deslizado su posible intención de retirarse cinco días a reflexionar sobre lo enamorado que está de su mujer, doña Sara Netanyahu.

La postura del país hebreo, y aquí nos ponemos serios, esta relacionada con la decisión de España, Noruega e Irlanda de reconocer el estado de Palestina y por tanto, reconocer el genocidio que un psicópata está llevando a cabo entre la población de Gaza.







