
Después de cincuenta y ocho años criogenizado, los descendientes de Walt Disney han decidido descongelar el cuerpo del cineasta y asumir que el cáncer de pulmón post mortem no tiene cura.
El mago de la animación murió en 1966 tras una larga enfermedad dedicada al tabaco, lo que no fue óbice para solicitar que su cuerpo fuera donado a la ciencia de la criogenización y, en un futuro, poder recomponer el sistema cardiorespiratorio y eliminar esa tosecilla molesta de las mañanas con flema, malestar, mareos y finalmente muerte cerebral.
“Nos ha costado 58 años aceptar que Walt no esté aquí“, explica su abatida sobrina Wendy Disney. “En 1964 le insistimos en que confiara en la ciencia, que era mejor disolver un poco de medicamento en un lago y así expandir el antídoto, pero nada, que si quieres arroz, Cenicienta. Era muy terco”
Los restos del creador del pato Donald serán depositados dentro de tres años en el cementerio de Chicago, mientras un grupo de Micky Mouse, Pluto, Chip y Chop traídos expresamente de Disneyland le rinden su último homenaje. Hasta que llegue ese momento, el cuerpo de Walt Disney se irá descongelando paulatinamente para no romper la cadena de frío.







