
La Asociación de Vendedores de Fruta en Rastros y Mercados, más conocida como AVENFRURRAMER, ha interpuesto una demanda habida cuenta del maltrato que dicen sufrir cada vez que hay una persecución callejera, generalmente entre agentes del FBI y criminales.
Anacleto Weissmüller, portavoz de la asociación dice sufrir “un constante acoso y derribo a nuestros modestos pero dignos negocios“. Añade que generalmente no hay necesidad de derribar el montón de mandarinas ni de empujar a un mercader chino que frecuentan mucho este tipo de escenas.

“Devolver el equilibrio enter el bien y el mal no nos compensa” refiere el desconsolado vendedor de fruta, quien afirma pasar varias horas recogiendo el género del suelo. A pesar de todo reconoce que esas escenas son muy vistosas.
Dicha querella se suma a la emitida por la ALHELADA (Asociación de Heladerías Ambulantes), que tacha a las productoras cinematográficas de cebarse con sus vehículos de trabajo. De hecho, afirman que siempre que hay catástrofes naturales en las películas, como tornados, terremotos o chemtrails, las camionetas de helados son las primeras en volcar.







